Entradas

Cita en Venecia con Bartolomeo Colleoni (y II)

Imagen
En el artículo anterior repasamos someramente la dimensión histórica de Bartolomeo Colleoni, uno de los más célebres condottieros italianos, y vimos que había pasado buena parte de su vida al servicio de Venecia. Dado que otra ciudad, Padua, había dedicado una preciosa estatua ecuestre a un colega y mentor suyo, el famoso Gattamelata, inmortalizado en bronce por Donatello, los venecianos también quisieron homenajear a Colleoni, que había legado a la ciudad parte de su patrimonio al fallecer a cambio de que le erigieran una estatua, y se eligió a Verrocchio para ello.
Andrea di Michele di Francesco de Cioni, alias Verrocchio, fue uno de los maestros indiscutibles del arte del Quattrocento. Era florentino, hijo de un fabricante de azulejos reconvertido en recaudador de impuestos, pero él siguió el camino del arte desde muy joven, empezando como aprendiz de orfebre y, más tarde, ingresando en el taller de Fra Filippo Lippi; incluso hay quien dice que estuvo también en el de Donatello, l…

Cita en Venecia con Bartolomeo Colleoni (I)

Imagen
Cuando se visita Venecia hay una serie de atractivos turísticos que casi monopolizan el interés de la mayoría de los viajeros y los hace reunirse en masa en la Plaza de San Marcos, haciendo que ese sitio parezca un avispero, masificado como si hubieran abierto una ventana al otro lado de la Tierra y se vislumbrara una avenida de Pekín. Pero es que desde allí -desde San Marcos, quiero decir, no desde China- pueden ver la basílica homónima y el Palacio Ducal; andando un  poco, el Puente de Rialto y, en dirección contraria, previo paso del Gran Canal, la iglesia de Santa María della Salute. Los hay que completan el plan dando un paseo en góndola y contemplan así algunos palacetes, pero no mucho más a pesar de la larga lista de rincones destacados.


Por eso me sorprendió un tanto descubrirme casi solo -ojo, que el concepto de casi aplicable al entorno veneciano no coincide con el habitual- rindiendo mi particular homenaje a don Bartolomeo Colleoni, cuya estatua ecuestre era una de esas co…

Xocolátl

Imagen
Yo no soy cafetero sino chocolatero. No desayuno café ni hago una pausa a media mañana para tomarme uno, aunque tampoco soy funcionario y eso ayuda, como tampoco lo consumo más que tras alguna comida/cena social y siempre con leche, pues solo me parece un brebaje asqueroso. Mucho menos me va el, agua teñida, en esencia, de la que únicamente salvaría el de menta que probé en Jordania y Marruecos porque el negro que tomé en Egipto para afrontar una brutal gastroenteritis -y que en realidad es rojo- me supuso una experiencia gástrico-vomitiva tan brutal y desagradable que se me quedó grabada a fuego en el cerebro ad aeternam. Así que a mí lo que me va es el chocolate, como si hubiera nacido en otra época -no tan lejana por cierto-; y si es con churros mejor que mejor. Qué menos, tratándose de la bebida de los dioses, mejorando lo presente y modestia aparte.

Por divino tomaron a Colón algunos indios de la isla de Santo Tomás en diciembre de 1402, de ahí que le ofrecieran una escudilla…

St. Cuthbert's, el cementerio de los ladrones de cadáveres de Edimburgo

Imagen
"Debido a este empleo, el cuidado del anfiteatro y del aula recaía de manera particular sobre los hombros de Fettes. Era responsable de la limpieza de los locales y del comportamiento de los otros estudiantes y también constituía parte de su deber proporcionar, recibir y dividir los diferentes cadáveres. Con vistas a esta última ocupación -en aquella época asunto muy delicado-, Mr. K hizo que se alojase primero en el mismo callejón y más adelante en el mismo edificio donde estaban instaladas las salas de disección. Allí, después de una noche de turbulentos placeres, con la mano todavía temblorosa y la vista nublada, tenía que abandonar la cama en la oscuridad en las horas que preceden a los amaneceres invernales para entenderse con los sucios y desesperados traficantes que abastecían las mesas. Tenía que abrir la puerta a aquellos hombres que después han alcanzado tan terrible reputación en todo el país. Tenía que recoger su trágico cargamento, pagarles el sórdido precio conveni…

El Castillo de San Antón, Breogán y la Borna

Imagen
Hace ya la tira de años que, en un período de limitación económica eventual postestudiantil, se presentaba un verano anodino, por lo que decidimos aceptar la oferta de una amiga de acogernos en La Coruña durante unos días. De aquellas vacaciones, disfrutadas antes de llegar a la treintena, pocas cosas me quedaron en el recuerdo de una forma tan impactante como la visión de la reconstrucción de una borna que exhibe el Museo Arqueológico e Histórico, ubicado en el Castillo de San Antón.
Vamos por partes. El castillo se construyó en el siglo XVI como uno más de una red de ellos que incluía los de Santa Cruz y San Diego, de los que el último ya no existe porque lamentablemente se demolió en 1963 para ampliar los muelles, mientras que el anterior resiste en la isla de su nombre como sede del Centro de Extensión Universitaria y Divulgación ambiental de Galicia. Así que si uno quería solazarse con sus temas favoritos, ésos que mezclan historia, guerra, arqueología y demás, no tenía más reme…

Visita al Mary Rose (y III): el rescate

Imagen
Como vimos en el primer artículo, el Mary Rose, único barco del XVI rescatado del fondo del mar, naufragó en 1545 cuando acababa de zarpar para enfrentarse a la flota francesa. En el segundo se trataron las circunstancias de la tragedia y los primeros intentos de rescate. Ahora toca saber cómo volvió a la superficie y se expone para solaz de investigadores y aficionados.
Sacar el barco a la superficie fue una tarea lenta y delicada para evitar que se descompusiera al moverlo. Porque lo verdaderamente interesante de este rescate era el hecho de que no sólo se extraería su contenido sino el casco mismo; el Vasa había abierto camino en ese sentido, unos años antes. Era una operación tan compleja que se fundó una organización benéfica, el Mary Rose Trust, para reunir fondos y colaboraciones, así como coordinar al equipo implicado -50 personas en la mar más otras 70 en laboratorios- con los cientos de buceadores voluntarios que se presentaron para ayudar.

La extracción del casco se inició…

Visita al Mary Rose (II): el naufragio

Imagen
El Mary Rose es el único barco que se conserva del siglo XVI. En el artículo anterior lo dejamos justo cuando zarpaba de Portsmouth para enfrentarse a la flota francesa el 18 de junio de 1545.
Fue el mismo año en que se inició el Concilio de Trento, que nacieron Alejandro Farnesio y Don Juan de Austria (el hijo díscolo de Felipe II), y el mismo en que murió en Vilcabamba el rebelde Manco Inca Yupanqui. Inglaterra y Francia estaban en guerra y la gigantesca flota de Francisco I libró su primer combate esa mañana; un cañoneo mutuo sin mayores consecuencias al que asistió el mismísimo Enrique VIII en persona a bordo del espléndido Henry Grace à Dieu, la gran carraca insignia de la armada inglesa cuyo tamaño era aún mayor que el del Mary Rose.


La historia del que también era conocido como Great Harry es algo confusa. Botado en 1514, el Mary Rose le precedió tres años y asimismo se le adelantó en novedad, ya que fue la primera nao concebida específicamente para la guerra; pero el Great Ha…